AMMAN.- Las fuerzas sirias han matado a más de 7.500 civiles desde que comenzó la revuelta contra el presidente Bashar al-Assad, aseguró un funcionario de la ONU, mientras que Hillary Clinton, la principal diplomática estadounidense, sugirió que el mandatario podría ser acusado como un criminal de guerra. El Ejército bombardeó nuevamente ayer bastiones opositores, matando al menos 25 personas, dijeron activistas sirios. "Hay reportes creíbles de que en estos momentos la cifra de muertos excede a los 100 civiles por día, incluyendo muchas mujeres y niños", dijo el subsecretario general de la ONU para asuntos políticos, Lynn Pascoe.
"El total de los muertos hasta ahora ciertamente es de bastante más que 7.500 personas", agregó. El 15 de febrero, las autoridades sirias dijeron que la cifra de muertos era de 3.838 personas -2.493 civiles y 1.345 soldados y oficiales de policía-, sostuvo la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, durante un debate en la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) en Ginebra. Pascoe indicó que unos 25.000 refugiados sirios se han registrado en las oficinas de ACNUR en los países vecinos y hasta unas 200.000 personas han resultado desplazadas internamente en el país por la situación.
Mientras la consternación mundial crece ante el derramamiento de sangre, Francia anticipó que el Consejo de Seguridad empezó a trabajar en un proyecto de resolución sobre la violencia en Siria e instó a Rusia y China a no vetarla, como lo hicieron con anteriores proyectos.
La secretaria Clinton anticipó al Senado estadounidense que se puede presentar un caso para calificar a al Assad como criminal de guerra, pero agregó que usar ese rótulo "limita las opciones a persuadir a los líderes a dejar el poder". El ministro de Relaciones Exteriores francés, Alain Juppe, había dicho previamente que era tiempo de llevar a Siria ante la Corte Penal Internacional (CPI). Sin embargo, el Gobierno de Túnez, donde una revuelta derrocó a su presidente el año pasado, estaría dispuesto a ofrecerle asilo al al Assad si ello ayuda a terminar con la violencia, sugirió un funcionario.
Rusia y China vetaron un proyecto de resolución el 4 de febrero que hubiera apoyado un llamamiento de la Liga Árabe sobre la dimisión del presidente sirio.
En tanto, grupos de la oposición indicaron que cientos de civiles murieron o resultaron heridos durante el sitio de Baba Amro y otros distritos rebeldes en Homs, donde residentes aterrados soportan duras condiciones, sin suministros adecuados de agua, alimentos y medicina. Las tropas del Gobierno lanzaron el bombardeo más intenso en el asalto de tres semanas sobre Baba Amro. Una división de elite armada, liderada por el hermano de al Assad, Maher, encabezó los ataques. (Reuters)